Tosca
Tosca

Giacomo Puccini

dirección escénica: John Dew escenografía: Heinz Balthes vestuario: José Manuel Vázquez producción: Staatstheater Karlsruhe

Festival de Verano El Escorial 2010

Festival Internacional
Castell de Peralada 2010


www.staatstheater-karlsruhe.de

Tosca:
¿novela policíaca barata u obra maestra incomprendida?


El escaso valor que se ha dado a Puccini en los últimos cincuenta años es, en mi parecer, una de las injusticias mayores de la historia de la música. Aun aceptando la condición de novela policíaca del drama de Victorien Sardou Tosca, en el cual está basada la ópera homónima, la verdad es que el carácter revolucionario de la ópera está tan infravalorado como la subyugadora calidad melodramática de la partitura de Giacomo Puccini. La profunda lógica melodramática que Puccini imprime en la obra aparece ya en los primeros compases de Tosca, donde no sólo aparece el leitmotiv de Scarpia, sino también se perfila la infausta alianza entre el trono y el altar.

Puccini fue un hombre de un anticlericalismo muy marcado. De Caitani, un estudioso de Puccini, afirma que en Tosca se manifiesta de una manera diáfana el credo religioso y político del compositor: la religión y la Iglesia, por una parte, son los verdaderos enemigos de la humanidad; el agnosticismo, por otro lado, es la única actitud posible delante de un dios que no reacciona ante el sufrimiento de la humanidad.

Los tres personajes principales de Tosca se definen por su manera de enfrentarse a la religión:

Tosca se caracteriza por una ingenua piedad popular muy romana que permite comprender el porqué de sus acciones y de su comportamiento. A pesar de la extrema reducción del texto en el esencial, las alusiones políticas y críticas hacia la religión son evidentes. Así, en su primera entrada en escena, Tosca lleva flores a la Virgen y se niega a que le besen a su vista, aunque no tiene ningún inconveniente a hacerlo escondida detrás de una columna. También en el segundo acto se aprecia en Tosca una visible religiosidad popular, y al final de la obra su fe ha evolucionado hasta el punto que le permite cometer el acto de suicidio, un hecho absolutamente reprochado por la Iglesia.

La actitud de Cavaradossi es de rechazo hacia la Iglesia. Como bueno jacobino, se burla de la religiosidad de Tosca, aunque teme al padre confesor, a quien Tosca lo confía todo. Ateo convencido, Cavaradossi rehúsa al final de su vida la asistencia espiritual de un sacerdote confesor con una arrogancia sorprendentemente inimaginable al fin del siglo XIX.

El personaje de Scarpia es una encarnación de la Iglesia y del Estado. El cinismo y el desprecio por las personas que saca a la luz en sus relaciones con la fe y la religión recuerda el comportamiento de muchos altos cargos de la Iglesia en los casi 2.000 años de su historia.

Puccini definió el cristianismo como "la fe de mi madre". Desde este punto de vista es interesante como el compositor también muestra aspectos positivos de la religión. Así, los lados más agradables de la personalidad de Tosca están íntimamente relacionados con los de su piedad. Por contra, cada alusión a las instituciones religiosas va cargada de negatividad: desde la obtusa estupidez del sacristán hasta la perfidia de Scarpia, sin olvidar, cómo es obvio, la sospecha de que el secreto de confesión se utiliza con fines opresivos.

Uno de los problemas que tenemos hoy día al representar una obra del pasado es el de suscitar en el público actual emociones parecidas a las del estreno. Cuándo la obra de Sardou se representó en Nueva York, después de algunas funciones tuvo que cambiar el final, ya que el público protestó enérgicamente contra el suicidio de la protagonista.

Espero que esta puesta en escena contribuya a que se vuelva a hablar seriamente de Tosca, que es mucho más que una novela policíaca barata.

John DEW







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